Norlam de León

 

Turmoil and abstraction have always met on Reason’s ground, that plane of reflection which allows velocity, change, and volatility to come forward lucidly—to a point.  In Cuban modernist art turmoil first becomes articulated in the landscapes of eros and violence, storm and fire, of Carlos Enríquez.  Later came the sublime reveries of Rafael Soriano and the oracular vortexes of Carlos Alfonzo.  Such are the major precursors of Norlam de León’s art within the Cuban tradition.  But Norlam (who goes professionally by his first name) also explores the dynamics of bidimensional abstraction anchored to tridimensional referents—rocks, clouds, water, fire—in excellent works that link the technique of the woodcut to painting and sculpture simultaneously.  Norlam, who does produce woodcuts as well as paintings on canvas and paper, is at his most original when he uses the carved wood surface as a singular work in itself rather than as a print element.  These grooved and painted forms hover over a flat surface, usually also wood, and volley between a defined form and a dynamic one.  The simultaneity of diverse conceptual evocations in Norlam’s work is what makes them original, and their beauty and complexity is what makes them captivating.  The rock, flattened into a surface, reveals an inner storm that links it to the forces of nature which act upon it—to form it, shape it, and destroy it.  The boulder that blocks the path becomes the path, turns into a sense of matter as the abacus of rapture.  Filled with shadows that become dark tongues of fire, the rock becomes cumulus and pyre, the icon of an inner life unable to settle for a simple set of images and words to embody it.  This is the mask we cannot see through in either direction, yet it is our most urgent mask.  Predictable reference, in fact, becomes the first offering on this altar.  How different solidity strikes us now.  How much a mirror it seems, that mirror we had always taken lightly. 

 

Ricardo Pau-Llosa

January 3, 2019

El tormento y la abstracción siempre se han encontrado en el terreno de la Razón, ese plano de reflexión que le permite a la velocidad, el cambio, y la volatilidad hacerse presentes con lucidez—hasta un punto.  En el arte de la vanguardia cubana, el tumultose inaugura su articulación en los paisajes de eros y volencia, tormenta y fuego, de Carlos Enríquez.  Luego vinieron los sublimes entre-sueños de Rafael Soriano y lor vórtices oraculars de Carlos Alfonzo.  Estos son los principales precursores del arte de Norlam de León dentro de la tradición cubana.  Pero Norlam (quien se identifica por su nombre profesionalmente) también explora la dinámica de la abstracción bidimensional arraigada en referentes tridimensionales—rocas, nubes, agua, fuego—en obras excelentes que vinculan la técnica del grabado en madera a la pintura y la escultura simultáneamente.  Norlam, quien además produce grabados en madera al igual que pinturas sobre tela y papel, logra su mayor originalidad cuando utiliza la superficie de madera tallada como obra singular de por sí en vez de cómo un elemento del grabado.  Estas formas trilladas y pintadas se suspenden sobre una superficie plana, usualmente de madera también, y oscilan entre una forma definida y una dinámica.  La simultaneidad de diversas evocaciones conceptuales en la obra de Norlam es lo que las hace original, y su belleza y complejidad es lo que las hace fascinantes.  La roca, allanada en un plano, revela su tormenta interior que la une a las fuerzas de la naturaleza que actúan sobre ella—para crearla, formarla, y destruirla.  La roca que obstruye el camino se convierte en él, se hace un sentido de la materia como ábaco del rapto.  Llena de sombras que se convierten en oscuras lenguas de fuego, la roca se hace cúmulo (nube) y pira, el icono de una vida interior incapaz de aceptar un simple menú de imágenes y palabras que la definan.  Esta es la máscara por la que no podemos ver en ninguna dirección, pero no obstante es nuestra máscara más urgente.  Los referentes previsibles, de hecho, son las primeras ofrendas en este altar.  Cuán diferente nos parece ahora la solidez.  Cuánto nos parece un espejo ahora, ese epejo que siempre habíamos tomado tan ligeros como la luz. 

Ricardo Pau-Llosa

Enero 3, 2019

Customizing Little things
 
In the everyday’ s living Dynamic, deep into the effort for “getting fast”, to rush or simply survive, we maybe forget, probably frequently, those Little things, sometimes imperceptibles or forgotten, with the idea of getting “the big”. This way Norlam presents to us his creation, which, from its same title, invites us to make a stop in those quotidian little things that, at the end, are not that little neither that unnecessary. 
This way, taking over, maybe the abstract tendency within the sub-realism, that had in Joan Miro, one of its paradigmatic moments, Norlam gives to us, making a very personal interpretation of the mentioned codes, the reconciliation with the Little and non -transcendental things. He does, starting from the unique vision that achieves to articulate a proposal where painting and engraved go hand to hand, with a refined technic, exquisite finish and a smart use of color.
Then, let to accept this suggestion, stop for a moment at the small, hidden, the imperceptible, from this kind of game, where the red and green tones, in some of His pieces, as well as the abstract and oneiric elements, suggest codes, details and even symbols of a great wealth and polysemy, able to pierce into different circles of our lives. 
 
Lic. Mario Guerra Figueroa.                                                             
Professor of Aesthetic and Art History.                                                                                                July 6, 2013. 
 

A la medida de las pequeñas cosas.

En la dinámica de la vida diaria, inmersos en el afán por “llegar rápido”, apurarnos o simplemente subsistir, nos olvidamos; tal vez con demasiada frecuencia de aquellas pequeñas cosas; a veces casi imperceptibles u olvidadas en la idea de alcanzar “lo grande”. Así nos presenta Norlam su creación que, desde el propio título nos invita a hacer un alto para detenernos en esas pequeñeces cotidianas que, a la larga, no resultan ni tan pequeñas ni tan innecesarias.

De esta manera, apropiándose tal vez de esta tendencia abstracta dentro del surrealismo que tuvo en Joan Miro uno de sus momentos paradigmáticos, Norlam nos propicia, haciendo una interpretación muy personal de dichos códigos, en acercamiento a las cosas pequeñas e “intrascendentales”. Lo hace a partir de una visión única que logra articular una propuesta en lo que pintura y grabado se dan la mano, con depurada técnica, exquisita terminación y con un uso inteligente del color.

Aceptemos entonces esta sugerencia, detengámonos un momento en lo pequeño, en lo oculto, lo imperceptible a partir de esta especie de juego en lo que los tonos rojos y verdes de algunas de sus piezas, así como los elementos abstractos y oníricos, nos insinúan códigos, detalles y hasta símbolos de gran riqueza y polisemia, capaces de penetrar en disimiles esferas de nuestras vidas.

 

Lic. Mario Guerra Figueroa.                                                                                                                     Profesor Estética e Historia del Arte.                                                                                                     Julio 6, 2013.

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